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Procurando evitar un interminable debate epistolar, es que le dirijo sólo unas escuetas reflexiones tras su última respuesta.
Lamento
que haya entendido que mi escrito tenga como leit motiv mi situación
de cónyuge del Sr Guzmán. Seguramente no le habrá
tocado conocer amplios colectivos de mujeres que, emancipadas e independientes
de su estado civil, tengan completas y probadas habilidades intelectuales,
emocionales, políticas e ideológicas como para poder separar
la paja del trigo
mucho, muchísimo más allá
de su condición como "señora de". Me despido de Ud. con el íntimo deseo de que en la fanfarria pseudodemocrática, quienes aboguen por la dignidad, la justicia y la verdad, sean sendos, ilustrados y probados representantes de idénticos valores.
Con el puño en alto y el corazón resplandeciente
Natacha
Gómez-Barahona |