En relación a la respuesta del Sr. Aramburú


To: contratortura@yahoo.es


Don Nelson:

Procurando evitar un interminable debate epistolar, es que le dirijo sólo unas escuetas reflexiones tras su última respuesta.

Lamento que haya entendido que mi escrito tenga como leit motiv mi situación de cónyuge del Sr Guzmán. Seguramente no le habrá tocado conocer amplios colectivos de mujeres que, emancipadas e independientes de su estado civil, tengan completas y probadas habilidades intelectuales, emocionales, políticas e ideológicas como para poder separar la paja del trigo…mucho, muchísimo más allá de su condición como "señora de".
Me interesa aclarárselo, Sr. Aramburú, pues apoya Ud. su respuesta de principio a fin fundamentalmente en esa coincidente circunstancia, poniendo mi situación matrimonial como un soslayado contraargumento que le restaría crédito o solidez a mis indesmentibles afirmaciones.

Al resto de sus comentarios y reflexiones optaré por no referirme, reconociendo pública y humildemente mi pésimo manejo en los terrenos de lo mágico-simbólico, terrenos donde tan bien transita hoy por hoy lo más granado de nuestra izquierda new age.
Temo que tales disquisiciones puedan llevarnos por derroteros tan interminables y discutibles como la existencia de vida después de la muerte, la veracidad en las profecías de Michel de Nostradamus, o las apariciones de la virgen en el pueblito de Fátima.

Me despido de Ud. con el íntimo deseo de que en la fanfarria pseudodemocrática, quienes aboguen por la dignidad, la justicia y la verdad, sean sendos, ilustrados y probados representantes de idénticos valores.

Con el puño en alto y el corazón resplandeciente

Natacha Gómez-Barahona
Valparaíso